Las simulaciones de accidente del laboratorio europeo NCAP vuelven a confirmar que los automóviles eléctricos no implican riesgos añadidos y que protegen igual que los normales. El pequeño Mitsubishi i-MIEV (3,47 metros de largo) fue el primer modelo con baterías que pasó las pruebas de choque de este organismo independiente. Y demostró que las pilas y el sistema eléctrico de alto voltaje no mermaban la seguridad durante el choque ni suponían tampoco un peligro para los bomberos y el personal médico, que podían operar en el coche tras el accidente para ayudar a los ocupantes sin riesgo de descargas. Obtuvo una puntuación de cuatro estrellas, como la mayoría de modelos de su tamaño.